AtrasAdelante

No debe Perderse

Su pasado es históricamente prolífico, pues nos regala abundantes vestigios de las culturas que nos precedieron. Uno de los parajes más interesantes es El Castillejo, muy próximo al pueblo. Allí, se han encontrado restos Neolíticos sobre los que se superponen algunos romanos, como el aljibe, perfectamente visible en la actualidad, y otros elementos de ajuar. Hoy en día, en ese mismo lugar, pueden apreciarse las ruinas de una antigua fortificación árabe, de la que tan sólo perduran algunos paramentos de tapial y piedra. Creemos interesante, recomendar la visita de este enclave histórico, crisol de distintas culturas.
Para acercarse hasta allí, debemos asegurarnos, preguntando a algún vecino, pues hay que descender hacia el río por una vereda, y desde allí trepar por la vía (algunos opinan que de origen romano) que, a veces excavada totalmente en roca, permite alcanzar la cumbre del pequeño cerro que esconde El Castillejo. Después de este recorrido por el pasado, proponemos el contrapunto de la naturaleza, pues nos encontramos en uno de los entornos más fascinantes para hacer excursiones por la umbría de Sierra Nevada.
Exponemos, tan sólo una de estas rutas, la cual nos llevará a recorrer la falda de la montaña y regresar a Abla. La ascensión transcurre por un encajado valle que deja entrever, en su fondo, una estrecha corriente de agua. En las laderas, algunos bancales y prados se adornan con pequeños cortijos de pizarra abandonados, con eras circulares. La vegetación observada, toma la forma de bosque mixto de pino silvestre y encinas.
Si pudiéramos contemplar estas mismas laderas hace algunas décadas encontraríamos que las quercíneas, ocupaban la mayor parte de las mismas, hoy relegadas a esta franja montañosa entre los 1.000 y 1.500 m de altitud. La pista, en buen estado, se introduce bajo la más frondosa masa de vegetación que hayamos contemplado en la ruta, cruzando un riachuelo que proporciona frescor a todo el conjunto. Enseguida, llegamos al área recreativa de Las Rozas, quizá, la más atractiva de cuantas hemos conocido hasta ahora.

"Vista General de Abrucena"
Quédese un buen rato, relajándose en este paraje singular, mientras, nosotros, seguimos ascendiendo por una agradable pista forestal, surcada por continuos arroyos y cascadas. Admitiremos humildemente, que si nos colocaran, de repente, en estos lugares, no los identificaríamos con Almería. Al pasar un riachuelo susurrante, sentimos, primero, por su fuerte olor, y después, por nuestra propia visión, la presencia de un grupo de cabras hispánicas que descansan a la sombra y el frescor.
Asustadas, se alejan rápidamente y permiten desviarnos en una bifurcación, hacia la izquierda. Sin apenas ganar altura, nos encontramos recorriendo la falda de la montaña, por una misma curva de nivel (1.300 m), atravesando importantes masas de pinos, hasta dar con la misma pared rocosa de Sierra Nevada. La pista se hace aquí, más agreste, asombrándonos con lo cuidado de su trazado, con "quitamiedos" y señales de tráfico y una agradable orla de acacias que le dan sombra y colorido.
Numerosas mesas, barbacoas, campos de deporte y toda suerte de servicios (entre los que se encuentra un bar de temporada), se entremezclan con árboles, caducifolios y frutales; surgiendo al amparo de la corriente de agua, que desciende de las cercanas cumbres de la sierra. Recomendamos, sinceramente, el disfrute de este rincón de Almería, idóneo para pasar un magnífico y familiar día de campo, alejados de los calores y el bullicio veraniego de las playas.